Rheosense | Conocías… El poder de la viscosidad!

Los productos terapéuticos basados en proteínas representan una clase de Principios Activos Farmacéuticos (APIs) con el crecimiento más acentuado en el mercado farmacéutico, destinados al tratamiento de una amplia variedad de enfermedades, desde el cáncer hasta el Alzheimer. Uno de los factores más influyentes en la eficacia terapéutica de estos APIs es su concentración durante la administración, que en la mayoría de los casos es elevada.

Las soluciones concentradas de proteínas (en la fase de formulación) son fluidos muy complejos que contienen no solo proteínas, sino también adyuvantes (incluyendo tensioactivos, estabilizantes y sales). Todos estos componentes, y las múltiples interacciones entre ellos, influyen en la viscosidad de la solución. Como tal, la determinación de la viscosidad es el indicador ideal para monitorizar la estabilidad de una solución.

Además de ser un indicador macroscópico de estabilidad, ya que es sensible a cualquier cambio que ocurra en las proteínas individuales, las interacciones proteína-proteína y las interacciones soluto-disolvente, la viscosidad intrínseca también se puede utilizar para determinar las propiedades moleculares individuales de una muestra:

  • Peso y tamaño molecular
  • Degradación
  • Agregación, desnaturalización y cambios conformacionales en proteínas
  • Estructura de la proteína y temperatura de fusión
  • Grado de polimerización
  • Interacción entre moléculas
  • Estructura ramificada

 

En esta publicación, destacamos dos notas de aplicación en las que se utiliza la viscosidad: –

– Evaluar eventos de desdoblamiento y desnaturalización de proteínas.

– Para monitorizar la estabilidad de una formulación con una gamma globulina.

 

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